¡Justicia para Haitam! ¡Basta ya de racismo policial!
14 Diciembre 2025 | Sindicato de Estudiantes
La muerte de Haitam, un joven de 35 años asesinado en Torremolinos el pasado domingo a manos de la Policía Nacional, ha sacudido a cientos de vecinos y familias trabajadoras. Desde el Sindicato de Estudiantes e Izquierda Revolucionaria queremos transmitir todo nuestro apoyo a los familiares, amigos y amigas de Haitam.
Una vez más, la actuación policial y el trato a una persona migrante han desembocado en una tragedia que no puede normalizarse. No fue un incidente aislado, ni un simple desenlace desafortunado sino que es el resultado directo de un aparato estatal que opera con impunidad, clasismo y racismo estructural.
La versión oficial habla de un “agresor peligroso” que intentaba atracar un locutorio. Pero los testimonios de quienes estaban allí cuentan otra historia: Haitam habría entrado únicamente para pedir un cargador de móvil, sin mostrar ningún comportamiento violento. Varios vecinos y familiares insisten en que no existió intento de robo alguno y exigen que se hagan públicas todas las grabaciones de seguridad, no solo los cortes difundidos por la policía. Pese a ello, los agentes procedieron a reducirlo utilizando tres descargas de taser, un arma cuya letalidad está sobradamente documentada y cuyo uso, una y otra vez, recae desproporcionadamente sobre personas racializadas, pobres o en situaciones de vulnerabilidad. Minutos después, Haitam entraba en parada cardiorrespiratoria, de la que no logró recuperarse.
No es un caso aislado.
En los últimos años hemos visto cómo decenas de personas migrantes, vecinas y vecinos de barrios obreros y activistas de la izquierda han sido víctimas de actuaciones policiales desproporcionadas y letales. Desde centros de menores donde se producen muertes injustificadas hasta identificaciones por perfil racial, desahucios violentos o el uso creciente de armas eléctricas, el Estado construye un clima en el que la vida de ciertos sectores de la población vale menos. De hecho, se contabilizan al menos cuatro víctimas mortales del racismo institucional en actuación policiales en el último año: Mahmoud Bakhum (Sevilla), Abdoulie Bah (Gran Canaria), Abderrahim (Torrejón de Ardoz) y Mahamedi (Barcelona).