Las 6 de La Suiza: Un relato de represión sindical


17 Junio 2025 | Víctor Martínez - Sindicato de Estudiantes CyL



Imputadas y condenadas por organizar concentraciones frente a la empresa en la que trabajaban. Protestas que, pese a la criminalización, únicamente buscaban denunciar a la empresa por violaciones sistemáticas de sus derechos laborales y acoso por parte de su jefe.

Tras meses de una rastrera persecución judicial por parte del empresario, un juez dio entrada a trámite a la denuncia por un supuesto delito de coacciones y otro de hostigamiento.

Mientras el aparto judicial mano a mano con el empresario se encargaba de acusar, imputar, condenar y desestimar cualquier recurso legal de absolución, la CNT junto con la agrupación “Sofitu 6 de La Suiza” emprendían una bestial campaña de denuncia pública, señalando este caso como lo que es ¡Represión sindical con medidas ejemplarizantes!

La solidaridad afloró en cada ciudad, comarca, sindicato, partido y organización política, pues en el transcurso del ultimo año miles de jóvenes y obreros inundaron las calles bajo una única consigna: ¡Hacer sindicalismo no es delito!

Fruto de esta bestial campaña, se han conseguido logros impensables, como la recaudación en tiempo récord de más de 90 mil euros o cobertura en aquellos medios que bajo ninguna circunstancia habrían facilitado cualquier tipo de difusión, demostrando una vez más que cuando la clase trabajadora y la juventud nos unimos en una lucha unitaria y remamos hacia un destino común, cualquier meta que nos propongamos es pequeña.

Una acción sindical, un empresario y un juez: Carta blanca para el aparato de represión.

A comienzo del 2027, 6 sindicalistas de la CNT organizaban protestas frente a la empresa donde trabajaban, la pastelería “La Suiza”. Las horas sin remunerar, las jornadas maratonianas y el acoso a las trabajadoras por parte del empresario y dueño de la pastelería dieron sus frutos en las calles. Movilizaciones, piquetes e inmensas pegadas de carteles llenaban las calles de Xixón, más concretamente en los alrededores de la empresa.

El jefe y dueño del negocio opto por la solución más fácil, denunciar en innumerables ocasiones a las sindicalistas bajo un pretexto de coacciones y hostigamientos. Con el agravante del cierre forzado del negocio. ¡Se le olvido decir que la pastelería llevaba más de un año en venta!

Tras más de 7 años inmersas en desgastantes procesos judiciales e interminables recursos de absolución, las sindicalistas han sido condenadas a tres años y medio de prisión por un juez con una larga trayectoria de represión política.